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Vacaciones de verano.

Recuerdo una vez en la que fui de vacaciones a un apartahotel situado en un gran complejo residencial.

Nada más llegar ya tuvimos problemas para encontrar la habitación, primero intentamos abrir una que no era nuestra y al parecer había gente dentro. Finalmente, encontramos la nuestra. Tras entrar y dejar las cosas, nos fuimos a la piscina.

Cuando íbamos a volver a la habitación, cogimos por otro pasillo sin darnos cuenta, y después por otro por el que consideramos que llegaríamos antes. Tras un rato dando vueltas por aquellos pasillos, llegamos a una habitación que tenía el mismo número que la nuestra en la puerta, pero cuando fuimos a meter las llaves estás no entraban. Entonces nos dimos cuenta que esa era la habitación de otro edificio y no la nuestra. Nos subimos en el ascensor para intentar llegar a nuestra habitación por otra parte. En el ascensor había una música puesta muy graciosa. Yo llevaba las sillas de la piscina en un carrito y al bajarnos del ascensor se me cayeron las dos al suelo. Venían varias personas y, como puse las sillas rápidamente para que estás pudiesen pasar, se me volvieron a caer formando un gran ruido, lo cual generó risas entre los allí presentes. Finalmente, llegamos a nuestra habitación, no sin antes habernos tenido que subir de nuevo en el ascensor y dar una gran vuelta por el jardín con el fin de encontrar la entrada a nuestro edificio.

Por la noche, nos dimos una vuelta por la zona. Lo más gracioso fue cuando íbamos andando unos metros por detrás de una señora extranjera. Y de repente escuchamos como se le escapaba un pedo. Primero creímos que era un ruido que habían hecho sus zapatos al andar. Pero, después escuchamos otro y nos dimos cuenta de que no podía ser otra cosa, la señora se iba cagando. Y aunque parezca así explicado una tontería, nos generó un ataque de risa.

En fin, pasamos unas vacaciones lo más de divertidas. Lo malo fue que no duraran más tiempo. Sin duda tendremos que volver a ir a ese lugar.

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