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Nochevieja con Mario

Mario está esperando a las doce para comerse las uvas. Vive en Madrid y su familia reside en Almería. Su sueldo es muy bajo y con su salario no ha podido permitirse viajar hasta su ciudad de nacimiento para pasar las fiestas con los suyos. Entre la hipoteca del piso y pagar la luz, el agua y demás gastos del hogar, apenas tiene dinero para gastar en su tiempo libre.

En Madrid, no tiene amigos, y su novia lo dejó hace poco porque no era capaz de proporcionarle lo que ella buscaba. Así que allí está, sentado en una silla que se tambalea y viendo el televisor, esperando a comerse las uvas en completa soledad.

Desde chico se ha comido las uvas con su familia y este año, aunque no pueda estar junto a ellos, piensa comérselas. Espera que el nuevo año le vaya mejor que el pasado, conseguir un ascenso en su trabajo le vendría muy bien, por eso, cada día se esfuerza al máximo por conseguirlo. Pero la crisis sigue afectando, y aunque la empresa en la que trabaja este empezando a mejorar, no cree que le puedan ni siquiera subir el sueldo.

Antes de llegar a casa, al salir del trabajo, vio como la gente aprovechaba hasta el último momento para hacer sus compras para Nochevieja. Algunos se habrán olvidado las uvas, pensaba al tiempo que esbozaba una sonrisa. Mario no tuvo que esperar ninguna cola, él se había anticipado y ya había comprado los filetes y las patatas, que es lo que iba a cenar esa noche, sin olvidarse de las uvas.

Llega el momento, queda poco para las doce, está preparado, preparado para los nuevos retos que le depara el nuevo año. Comienza a sonar los cuartos, y seguidamente, las campanadas. Al principio va bien, pero con la séptima uva por poco se atraganta. Acaban las uvas, y con la boca aún llena, dice “Feliz año”. De repente, suena su móvil, es su familia que lo está llamando para felicitarle el nuevo año. Él se alegra de escucharlos a todos y los felicita con gran entusiasmo. Acaba la llamada, y para Mario ya es hora de dormir, no tiene con quién salir, así que se acuesta pronto.

Al día siguiente, se despierta temprano, y decide ir a un parque cercano a dar una vuelta, por el camino se encuentra con gente que a las 9 de la mañana van volviendo a sus casas, un poco tocados después de pasar toda la noche de fiesta. Su noche no fue una gran fiesta, piensa, pero podía haber sido peor ¿no?, se dice a sí mismo.

Imagen: By Barcex (Own work) [CC BY-SA 3.0 (http://creativecommons.org/licenses/by-sa/3.0)], via Wikimedia Commons

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