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Welcome to Spain

En Irlanda me dispongo a coger un autobús que me lleve al aeropuerto más cercano, dejando allí a una persona muy especial para mí. Tras la despedida y dos horas de autobús, llego al aeropuerto.  Allí me dispongo a coger el vuelo, no sin antes pasar los controles de seguridad. Tras pasarlos, miro la pantalla y veo que la puerta de entrada al avión es la número 6. Llego allí, pero lo único que me encuentro es una azafata de la compañía que me dice en inglés que han cambiado la puerta de embarque a la número four. ¿Four?, le repito para asegurarme de haber escuchado bien el número. “Four”, responde. Me dirijo hacia la puerta número 4 y allí encuentro un montón de gente esperando, supongo que es allí. Espero a que abran la puerta para subir al avión, mientras me distraigo con el móvil.

Suena los altavoces del aeropuerto y dicen algo así como: “Última llamada a los pasajeros del vuelo EI926 con destino…” Abren las puertas y embarco en el avión. Subo y me encuentro yo solo en el asiento situado al lado del pasillo, entonces aparece una pareja de ancianos. La mujer en inglés me dice que si la puedo dejar pasar a los asientos que hay al lado mía. Yo me levanto y les dejo pasar. La mujer me lo agradece en dos ocasiones. “Thank you! thank you!”, me dice.

El avión se dispone a despegar y repasan las medidas de seguridad. El avión despega y suena ruidos raros, empieza a moverse el avión, hay turbulencias. Yo tengo miedo, odio las alturas, y las turbulencias me dan pánico. El avión se estabiliza y puedo respirar un poco más tranquilo.

Cojo una revista en inglés y me pongo a leer lo poco que entiendo. Cuando termino, el anciano me pregunta algo en inglés y yo no sé que me está diciendo. Le digo que me repita lo que me está diciendo, me lo repite, pero sigo sin entenderlo. Al final me dice que sabe un poco de español y que son irlandeses. Yo le pregunto en español que si vienen de vacaciones a España, pero no me entiende, así que se lo digo en inglés. Me contestan que si que vienen a una conocida ciudad costera.

El avión tras 3 horas de viaje se dispone a aterrizar y vuelven las temidas turbulencias. Al final aterrizamos, y yo me despido de mis acompañantes en este viaje: “Enjoy in the coast city! Welcome to Spain”. Ellos me miran sonriendo, y el hombre me responde en español: “Gracias, adiós”.

Salgo del avión, y por fin, tras un largo e intenso viaje, estoy en España. Vuelvo a casa, deseando volver allí para encontrarme de nuevo con esa persona tan especial.


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