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La hoguera

Año 1420, una mujer acusada de brujería está en el centro de la plaza del pueblo atada a un palo. A sus pies, una pila de troncos apilados. Todo está preparado para meterle fuego y que la mujer, presunta bruja, muera quemada.

Todo comenzó semanas atrás, un día que unos niños que iban caminando por el bosque se encontraron a la mujer en una cueva con un caldero. Los niños no tardaron en decirles lo que habían visto en aquellas montañas a sus madres. Una de esas madres era vecina de la mujer, y no dudó en decir por el pueblo que su vecina era una bruja.

La mujer a la que llamaban Isis, era soltera y no tenía hijos. Se defendió de las acusaciones de los vecinos del pequeño pueblo diciendo lo que estuvo haciendo aquel día. Según ella, había salido a recoger setas aquella mañana y cómo le entro hambre en el camino de vuelta decidió hacerse la comida en aquella cueva, como otras muchas veces había hecho.

Esa explicación no convenció a nadie, y al día siguiente, un grupo de hombres se dirigieron a su casa y desde allí la llevaron a la fuerza hasta la plaza central del pueblo. Entonces la desnudaron y la ataron al palo que había en el centro de la plaza, mientras ella gritaba que no era ninguna bruja y que tuvieran clemencia. Mientras tanto, los vecinos se iban reuniendo alrededor de aquella plaza para ver como quemaban a la mujer mientras gritaban: “Bruja, bruja, es una bruja”.

Llegó el momento, el párroco del pueblo cogió una antorcha y se dispuso a prenderle fuego a la hoguera. Así lo hizo, le prendió fuego y poco a poco se iban encendiendo toda la paja y palos que habían puesto. La mujer ya empezaba a sentir el calor, y veía cómo nadie hacia nada por salvarla.

Fue entonces, cuando el cielo se volvió negro, y la mujer se desató del poste y saltó para librase del fuego de la hoguera. Intentaron detenerla, pero ya era demasiado tarde. Era una bruja, se dirigió a todos desde el centro de la plaza y dijo: “tuvisteis la oportunidad de salvarme y no hicisteis nada, es por eso que ahora pagareis por lo que me queríais hacer. Primero os quemaré los ojos a todos los que me estabais mirando y no hicisteis nada por salvarme, y después le meteré fuego a todo el pueblo hasta que muráis todos calcinados”.

Así fue, hizo lo que había dicho y el pueblo acabó totalmente calcinado, los vecinos del pueblo habían convertido a una bruja que quería pasar su vida sin hacer mal a nadie en una auténtica asesina. Los vecinos habían desatado al demonio que llevaba dentro. Ahora los hijos del diablo vagaban libres por la Tierra.


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