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Extraña enfermedad

Me llamo Edward, mi novia Elizabeth ha empezado a ponerse enferma, hemos ido al médico. Allí nos atendió el doctor Evans. No sabe lo que tiene. Ha consultado con otros doctores pero nadie consigue dar con lo que le pasa. Ella se siente muy decaída. El médico le ha mandado a hacerse unas pruebas. Ella no quiere que avisemos a su familia para no preocuparla. Ya se siente mejor.

Hemos llegado ya de noche a casa, le he dicho que se tienda en la cama y que descanse. Es medianoche he ido al cuarto, está dormida. Le he encontrado unas marcas en el cuello, llamadme loco, pero son marcas de cómo si la hubiese mordido un vampiro. Pero los vampiros no existen, ¿no?

Me he quedado dormido, al despertarme la he mirado, sigue dormida. No he podido evitar fijarme en sus colmillos, parece que son más grandes que antes.

Ya es de día, ella se ha despertado y parece que se encuentra mejor. No ha comido mucho, pero por lo demás se la ve bien, un poco pálida, pero creo que eso es normal dado el estado en el que se encuentra.

Ha pasado el día, y vuelve a ser de noche, me he ido a dormir. Un ruido procedente del salón me ha despertado. Me he dirigido hacia allí, y me he encontrado a Elizabeth levantada. No estaba sola, a su lado había una criatura que parecía sacada del libro de Bram Stoker. Decía llamarse Nosferatu. No había duda, era un vampiro. Cuando me dirigí hacia Elizabeth el gritó: “La sangre es vida, la vida es sangre”. Tras esto, Elizabeth se abalanzó sobre mí. Noté como sus colmillos penetraban en mi piel y me iba absorbiendo la sangre, hasta que mi corazón dejó de latir.

Ahora soy un muerto con vida, sediento de sangre, que voy buscando ha ese que se hacia llamar Nosferatu y a la novia que me chupo la sangre para hacerles pagar por todo el daño que me causaron.

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