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El trayecto en autobús

Era una mañana de junio y el sol brillaba en el cielo azul. Me disponía a coger un autobús para ir a ver a Elisa a una población cercana.

Tras soltar mi maleta en el maletero, me dispuse a subir en el autobús. Al montarme el autobús estaba medio vacío así que pude elegir asiento. Me senté junto a la ventana en la quinta fila. Como era junio tenía un examen cerca y pensé en estudiar durante el trayecto. Pero hubo varias cosas que me distrajeron y por las que desistí en el empeño de estudiar.

Comenzó el viaje, y en la tercera fila viajaba un travestí que inició una conversación con la señora que iba al lado de él. Yo irremediablemente me enteré de lo que estaban hablando. Resulta que esta persona trabajaba cuidando ancianos y empezó a contarle a la señora una cosa que le había sucedido en un piso de ancianos en el que trabajaba. El travestí cuidaba a un matrimonio de personas mayores y ninguno de los dos ancianos podían ir solos al baño por sus problemas de salud. Cada vez que llevaba al servicio al hombre para orinar, el travestí le tocaba al hombre su pene, y resulta que al anciano no le hacía gracia que hiciera esto, ya que decía que su mujer se iba a poner celosa. El travestí le contestó que no se preocupara que el había tocado po... más grandes y que no le iba a contar nada a la mujer. Bueno ya os podéis imaginar mi cara de asombro a escuchar aquello.

Mientras tanto, llegamos a la primera parada de las 10 que tenía el trayecto, y se montó un cani con su pareja. Estos se sentaron en la séptima fila, y mostrando una falta de respeto hacia el resto de pasajeros, el cani sacó su móvil y puso música a un volumen alto. Gracias a que se bajaron en una parada cercana porque no podía soportar aquellas canciones que ponía.

Tardé 3 horas en llegar a la última parada que era mi destino, mientras en coche hubiera tardado una hora. Uno de los altos en el camino fue en una prisión. Yo pensé para que parara aquí el autobús para que el preso que vaya a salir libre se meta aquí. Que queréis que os diga lo pase un poco mal.

Finalmente, llegué a mi destino y esperándome estaba Elisa. Después de aquel largo, aunque entretenido viaje en autobús, verla allí esperándome me alegró el día.


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